lunes, 11 de julio de 2011

Touggourt, martes a mediodía, 31 de julio de 1900

Paul Jaarsma. Los señores del desierto.

Volví a sentir luego, igual que ya lo había sentido antaño, de camino entre Biskra y Touggourt, esa maravillosa conmoción, fascinante, del alba en el desierto...
La noche pasada, a eso de las 2, crucé el oasis lúgubre de Ourlana: grandes jardines tapiados por muros de adobe con las marcas de salitre, la humedad y la fiebre...
Todas las casas de tob ocre dormían en un extraño sueño...
Y luego, Sidi Amram, echada en tierra, la hoguera de djérid secos, la arena caliente, la luz de las estrellas infinitas...
¡Oh Sahara, Sahara amenazador, ocultas tu preciosa alma negra en tus soledades inhóspitas y entristecidas!
Sí, amo este país de arena y piedras, este país de camellos y hombres primitivos, este país de lagos salados y dunas peligrosas.

Los diarios de una nómada apasionada
Isabelle Eberhardt