viernes, 14 de agosto de 2009

Caminata

Willem Verhulst. El camino.

No debe pensarse que una caminata, como algunos nos querrían hacer creer, es simplemente un sistema mejor o peor de conocer una comarca. Hay muchas formas igualmente buenas de ver el paisaje y ninguna más vívida, a pesar de los hipócritas diletantes, que desde un tren. Pero el paisaje es bastante accesorio en una caminata. El que verdaderamente pertenece a la hermandad, no anda en busca de lo pintoresco, sino de ciertos humores alegres y festivos: de la esperanza y el espíritu con el que comienza la marcha por la mañana y la paz y la plenitud espiritual del descanso al anochecer. No puede decir qué hace con mayor placer, si cargar con su mochila o descargarse de ella. La excitación de la partida le pone en camino para la de la llegada. Cualquier cosa que haga no es sólo una recompensa en sí misma, sino que se verá recompensada depués en el resultado; y así el placer conduce al placer en una cadena sin fin. Esto es lo que tan pocos pueden entender; Querrían estar siempre descansando o siempre marchando a cinco millas por hora; no contrastan lo uno con lo otro, preparando todo el día para la noche y toda la noche para el siguiente día.

Traducción de Mary Sol de Mora

Virginibus puerisque y otros escritos
Robert Louis Stevenson