miércoles, 26 de agosto de 2009

EL PERITIO

Recreación artística de el peritio (detalle). Fuente: wikipedia
EL PERITIO
Parece que la sibila de Eritrea afirmó en uno de sus oráculos que Roma sería destruida por los Peritios.
Al desaparecer dichos oráculos en el año 642 de nuestra era (fueron quemados accidentalmente), quien se ocupó en restituirlos omitió el vaticinio y por ello en los mismos no hay indicación alguna al respecto.
Ante tan oscuro antecedente, se hizo necesario buscar una fuente que arrojara mayor luz sobre el particular. Así fue como tras mil y un inconvenientes se supo que en el siglo XVI un rabino de Fez (con toda seguridad Aaron-Ben-Chaim) había publicado un folleto dedicado a los animales fantásticos, donde traía a colación la obra de un autor árabe leída por él, en la que se mencionaba la pérdida de un tratado sobre los Peritios, al incendiar Omar la biblioteca de Alejandría. Si bien el rabino no ha dado el nombre del autor árabe, tuvo la feliz idea de transcribir algunos párrafos de su obra, dejándonos una valiosa referencia del Peritio. A falta de mayores elementos, es juicioso limitarse a copiar textualmente dichos párrafos; helos aquí:
"Los Peritios habitan en la Atlántida y son mitad ciervos, mitad aves. Tienen del ciervo la cabeza y las patas. En cuanto al cuerpo, es un ave perfecta con sus correspondientes alas y plumaje.
"Su más asombrosa particularidad consiste en que, cuando les da el sol, en vez de proyectar la sombra de su figura, proyectan la de un ser humano, de donde algunos concluyen que los Peritios son espíritus de individuos que murieron lejos de la protección de los dioses.
"...se los ha sorprendido alimentándose de tierra seca... vuelan en bandadas y se los ha visto a gran altura en las Columnas de Hércules.
"...ellos (los Peritios) son temibles enemigos del género humano. Parece que cuando logran matar a un hombre, inmediatamente su sombra obedece a su cuerpo y alcanzan el favor de los dioses...
"...los que cruzaron las aguas con Escipión para vencer a Cartago estuvieron a muy poco de fracasar en su empresa, pues durante la travesía apareció un grupo compacto de Peritios, que mataron a muchos... Si bien nuestras armas son impotentes ante el Peritio, el animal no puede matar a más de un hombre.
"...se revuelca en la sangre de su víctima y luego huye hacia las alturas.
"...En Ravena, donde los vieron hace pocos años, dicen que su plumaje es de color celeste, lo cual me sorprende mucho por cuanto he "leído" que se trata de un verde muy oscuro".
Aun cuando los párrafos que anteceden son suficientemente explícitos, es lamentable que a nuestros días no haya llegado ninguna otra información atendible sobre los Peritios.
El folleto del rabino que permitió esta descripción se hallaba depositado hasta antes de la última guerra mundial en la Universidad de Munich. Doloroso resulta decirlo, pero en la actualidad ese documento también ha desaparecido, no se sabe si a consecuencia de un bombardeo o por obra de los nazis.
Es de esperar que, si fue esta última la causa de su pérdida, con el tiempo reaparezca para adornar alguna biblioteca del mundo.
El libro de los seres imaginarios
(El Manual de zoología fantástica)
Jorge Luis Borges/Margarita Guerrero

6 comentarios:

Higinio dijo...

Chapeau

José Ángel Castaño Gracia dijo...

El descubrimiento del verano: precioso blog; ilustraciones y textos exquisitos. Enhorabuena a los autores.

Ar Lor dijo...

Gracias José Ángel por tus palabras y gracias por enlazarnos.
Yo también he descubierto el "minoritario proyecto" como llamas a tu excelente blog "Angelus Novus". Con tu permiso espero participar en alguna ronda de comentarios.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Gracias a vosotros. Espero que este blog viva tantos años como granos de arena cogió la sibila de Cumas. Que su frescura no ofenda jamás a Apolo y bienvenidos a "Angelus Novus" que, sin duda, se enriquecerá con vuestros comentarios.

Saludos cordiales, Ar Lor.

Rafael F. Compte dijo...

Me gusta tu blog. Un saludo

Ar Lor dijo...

Gracias, Rafael. Tus palabras son una "agradable música" para los oídos.