jueves, 22 de octubre de 2009

Rig-Veda

Caravana atravesando el paso de Kyber. Escuela inglesa.

He ganado mi vida en una apuesta.
Después de atravesar el paso de Kyber,
en las estribaciones del Himalaya,
las rocas gravitaron sobre mi hatillo de viajero.
Barrancos pedregosos. Albas que apenas
se atreven a cruzar el Indo-Kush.
No hubo ni una brizna de hierba
que consolase mi mirada.
He cruzado las frías estepas de Persia,
y conté los años por inviernos hasta llegar aquí,
a este valle de frutos deliciosos y de dulces auroras
que sobre los seres vivos esparcen resplandor.
He ganado mi vida sobreviviendo a mi camino.
Si todo lo mata la muerte,
¿no habrá también quien pueda
acabar con ella alguna vez?
Qué más da. Soy feliz,
y ni siquiera eso me importa demasiado.
Amo los avellanos silvestres de la cordillera
y las nubes que se deshacen entre las montañas
más altas de la Tierra. No tengo nada mío.
Nada mío está aquí.
He ganado mi vida en la apuesta de la vida,
y algún día viviré en el Sol
como la luz de la mañana.

Rig-Veda
Ángela Vallvey