viernes, 29 de enero de 2010

En un principio fue la tragedia.

 
Jean Broc:La Mort de Hyacinthe. Fuente: Wikipedia
El amor de los muchachos 
La Antigüedad 
Los mitos griegos
La gente puede tolerar a dos homoxesuales a los que
ve irse juntos, pero si al día siguiente están sonrientes,
cogidos de la mano y abrazándose tiernamente, entonces
no tienen perdón. No es la salida por placer la que es
intolerable, sino el despertarse felices.

Michel Foucault

En un principio fue la tragedia. El poeta Támiris, el primer hombre que se enamoró y quiso conquistar a un ser de su mismo sexo -y por lo tanto quien introdujo el homoerotismo entre los mortales- no pudo escapar a la ira de Apolo, a su vez, el primer dios que gozó de los placeres sensuales masculinos. El problema era que los dos tenían el mismo objetivo. El elegido era Jacinto, joven príncipe espartano y ninguno de los dos se mostraba dispuesto a compartirlo. A Apolo no le resultó difícil librarse de Támiris. El poeta se había jactado de poder superar a las Musas en el canto, y la hybris no era un asunto menor entre los griegos. En cuanto Apolo les informó maliciosamente a las Musas, éstas privaron a Támiris de la vista, de la voz y de la memoria para tañer el arpa.
El amor de los muchachos
Homoxesualidad & Literatura

Adrián Melo