viernes, 23 de abril de 2010

Artículos de escritorio y papelería

Place de la Concorde, en el centro, el obelisco de Luxor, París, 2007. Foto de Mariordo.

PISAPAPELES. Place de la Concorde. Obelisco. Lo que en él se grabó hace cuatro mil años se alza hoy en el centro de la más grande de todas las plazas. Si se lo hubieran vaticinado ¡qué triunfo para el faraón! El primer imperio cultural de Occidente llevará un día, en su centro, el monumento que conmemora su poderío. ¿Qué aspecto tiene, en realidad, esta gloria? Ni una sola de las diez mil personas que pasan por aquí se detiene; ni una sola de las diez mil personas que se detienen es capaz de leer la inscripción. Así cumple cada fama con lo prometido, y no hay oráculo que la iguale en astucia. Pues el inmortal está allí como este obelisco: dirige un tráfico espiritual que bulle a su alrededor y a nadie le sirve ya la inscripción en él grabada.

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