sábado, 15 de mayo de 2010

La inspiración y el deseo

Imagen: composición propia
La inspiración y el deseo.
La fuente de la literatura
Él, ella
Ellos, ellas

15 comentarios:

Higinio dijo...

Excelentes películas las tres."La fiera de mi niña", "Dos hombres y un destino" y "Thelma y Louise".Una maravillosa noche de cine.

Saludos

ANTONIO MARTÍN ORTIZ dijo...

Amigo Ar Lor,

Yo, en lugar de remitirme a la parte cinematográfica como Higinio, me remito a la parte semántica y gramatical. Creo al respecto que existen actualmente algunas formas nuevas y novedosas que no caben dentro de tus axiomas.

Efectivamente, hasta hace poco, la fuente de inspiración era:

Él, ella;
Ellos, ellas.


Como bien sabes, hay actualmente círculos de pensamiento que también admiten, como fuente de inspiración:

Él y él;
Ella y ella;
Ellos y ellos;
Ellas y ellas
.

Lo que yo desconozco es si también existe:

Ellas y ellos.

Dejo constancia que todo lo que antecede no lo sé por propia experiencia, porque no me interesa, sino de oídas y por haberlo visto en Televisión y leído en algunos libros.

Recibe un cordial saludo,

Antonio

Ar Lor dijo...

Querido amigo Antonio, has desarrollado la combinatoria de la inspiración, con base en el deseo:
Él, ella;
Ellos, ellas.
Él y él;
Ella y ella;
Ellos y ellos;
Ellas y ellas
.
más
Ellas y ellos.
Si a esto añadimos la individualidad (onán está en la base de nuestro razonamiento), se añaden cuatro elementos más:
Él
Ella
Ellos
Ellas

La inspiración queda pues,acotada entre estas once posibilidades de acoplamientos, que por otra parte siempre se han dado a lo largo de la historia, como vías nuevas y experimentales.
Y el deseo, el impulsor de esta "combinatoria", no parece hacer ascos a ninguna. Y explora siempre "nuevos mundos", con todo lo que se mueva o esté quieto.
Las combinaciones clásicas, han funcionado bien hasta ahora. Representan la "lingua franca", del sexo.
Los que no "somos políglotas", nos arreglamos bien con esta "lingua franca y de momento, no vemos la necesidad de aprender otros idiomas.
Un abrazo, querido amigo Antonio

carmensabes dijo...

La inspiración, el amor, el arte no conocen límites de género, sólo conviene adentrarse en cada mundo y observar como el amor palpita siempre de la misma manera.
Saber valorar los diferentes matices y disfrutar de cada una de las conjugaciones posibles.
Un ejemplo es este poema hermoso de Renée Vivien donde habla del amor hacia una mujer, una igual, pero tan distinta supongo, que se enamora y lo describe sin tapujos haciéndole esta sutil y exquisita ofrenda:



La ofrenda



Para probar que aun más que a mí misma la amo,
A la mujer que quiero le ofreceré mis ojos.

Le diré en tono tierno, jubiloso y humilde:
-He aquí, amada mía, la ofrenda de mis ojos.

Te entregaré mis ojos que tantas cosas vieron.
Tantísimos crepúsculos, tanto mar, tantas rosas.

Estos ojos -los míos- se posaron antaño
En el altar terrible de la remota Eleusis,

En la belleza sacra y pagana de Sevilla,
En la Arabia indolente y en sus mil caravanas.

Vi Granada, cautiva vana de sus grandezas
Muertas entre cantares y perfumes muy densos.

La pálida Venecia, Dogaresa muriente,
Y Florencia que fuera la maestra de Dante.

La Hélade y sus ecos de un llanto de siringa
Y Egipto acurrucado frente a la gran Esfinge.

Junto a las olas sordas que sosiega la noche
Vi tupidos vergeles, orgullo en Mitilene.

He visto islas de oro en templos perfumados,
Y ese Yeddo y sus frágiles voces de japonesas.

Al azar de los climas, las corrientes, las zonas
Incluso vi la China y sus rostros amarillos.

He visto islas de oro donde el aire se endulza
Y sagrados estanques en los templos hindúes,

Templos donde perduran inútiles saberes...
¡Te regalo, mi Amada, todo lo que he mirado!

Y regreso trayéndote cielos grises y alegres,
A ti que te amo tanto, la ofrenda de mis ojos.

Renée Vivien

-

Abrazos Ar lor y Antonio.

Ar Lor dijo...

Querida Carmen, qué bellas palabras y pensamientos: "el amor palpita siempre de la misma manera" y "la inspiración, el amor, el arte no conocen límites de género".
Y esta es la "verdad desnuda" y aunque nos empeñemos en "vestirla", hay ojos libres, los tuyos, que como en el cuento del emperador, no ven ""el traje", que dicen que lleva puesto, por ninguna parte.
El poema de Renée Vivien es de una belleza suprema. Los avatares de su vida amorosa, son a su vez, una "ofrenda" a la pasión y a la verdad de vivir.
He visto las "cosas", a través de tus ojos, Carmen, ilimitados.
Y nos has prestado los mismos, en una "ofrenda" de sensibilidad y sabiduría.
Un gran beso, querida Carmen

Gavilán dijo...

¿Inspira el deseo?

Higinio dijo...

Sobre el poema de Renée Vivien:
se pueden decir las cosas de otra manera, pero no se pueden decir mejor.

El poema que presentas, amiga Carmensabes, es el primero que leo de la poetisa Renée Vivien. Y es todo un descubrimiento feliz. Quedo agradecido.

Un fuerte abrazo, amiga Carmensabes.

Ar Lor dijo...

Sin lugar a dudas, Gavilán, te pongo un ejemplo: Lo bello te inspira, es un hecho y si eso bello, te provoca además deseo... te "estimula" en cuerpo y alma.

SUREANDO dijo...

Los comentarios de Carmen son de una gran sensibilidad y esta poetisa que nos presenta me ha fascinado.
Me llevo el poema con el permiso de los dueños de este blog y de Carmen.
Increíble lo que desata un poema.
He leído a Renée Vivien y ya se adueñó de mi blog.
Felicitaciones

Ar Lor dijo...

La verdad es que Carmen, nos da cosas fascinantes, empezando por ella misma, Beatriz.

elena clásica dijo...

Querido Ar Lor:

La inspiración es el momento mágico en que se enciende la llama de la creación. El deseo puede ser la luz que alumbra el camino donde habita la antorcha.
Haces referencia a tres películas extraordinarias. "La fiera de mi niña" es un clásico de H. Hawks de situaciones hilarantes donde un profesor formal y estirado, intepretado por el galán entre galanes, Cary Grant que representa a David Huxley, comprometido con una mujer tan aburrida y encorsetada como él, conoce de la manera más disparatada a la alocada pero vivaz y generosa Susan, la Hepburn, claro. Desde el encuentro inicial se suceden las situaciones absurdas, los equívocos delirantes, la presencia de un leopardo cariñoso al que se le llama a obediencia cantándole "todo te lo puedo dar menos el amor, baby", en fin, memorable es el momento en el que el amigo especial de la tía de Susan y Huxley, se llaman respectivamente "señor Hueso"... En esta extraña situación David Huxley pierde todos los argumentos materiales y políticamente correctos por los que ha sido hasta esa fecha un reconocido investigador, científico y profesor, y en esa pérdida descubre la vida, el encanto de las situaciones imprevisibles acompañado por una mujer que brilla con luz propia y que está dispuesta a disfrutar todos y cada una de los momentos que la vida le ofrece. Susan, la muchacha alocada y sonrisa radiante, a la vez, la ingenua adorable, embauca a David, haciendo precisamente lo contrario de lo que cualquier mujer que hubiera querido conquistar al apuesto y anodino profesor habría hecho. Sin duda, Susan, inflama de amor y deseo a David, y le enseña, con el ejemplo de su personalidad genuina, el sentido de la vida, ¿será ella su inspiración futura? Sin duda, desde el momento que ella queda colgada de la mano de él en el abismo del dinosaurio que David con un trabajo de años intentaba reconstruir.
Susan, es la libertad, la propia vida, y en ese sentido, la inspiración del profesor que sabrá infundirle pasión y no sólo ciencia a su trabajo.
En otro orden de cosas, me recordó esta historia a "Tres sombreros de copa" la obra de teatro de Mihura, donde la comicidad, en cambio deja paso a un final desesperanzado, parece que el infeliz protagonista no esté dispuesto a abrazar la libertad en manos de la musa que ha inspirado quizás la única noche feliz de su vida, y de la que, parece que no hay duda, se ha enamorado. Vaya, le faltó valentía al bueno de Dionisio. No parece que la prometida de Dionisio pueda sustituir como musa eterna y oculta ya para siempre en su corazón, a la encantadora Paula.

(Continúa)

elena clásica dijo...

(Continuación)


En "Thelma y Louise" las dos mujeres protagonistas, encarnas por las dos maravillosas y consabidas actrices, buscan también su libertad, el amor y el deseo, más allá de los egocéntricos roles que representan sus respectivas parejas. En ese proceso de huida no encuentran el amor, sólo la inspiración cada una de ellas en la otra, en el coraje de la otra mujer, pero en esa búsqueda se le va la vida, conscientes de que en el camino que han emprendido está la verdad y no en la supervivencia y la entrega fatalista s las autoridades, en su camino ha habido una tragedia involuntaria, y a sus vidas insatisfechas.
En este caso, las dos mujeres valentísimas me han recordado a las estupendos personajes que representan Cameron Díaz (por cierto, irreconocible) y Katherine Keener, por su encuentro inesperado para ellas mismas, se enamoran la una de la otra y le dan el espaldarazo simbólico al más interesado y egoísta marido de la Díaz y aspirante a amante de la Keener, entiéndase los personajes de cada una de ellas.
He aquí otro proceso liberador, la musa inspiradora de ambas será nada menos que John Malkovich, y a través de su mente conocerán el verdadero amor, que en este caso es entre:
Ella y ella.

En su caso, los forajidos románticos de "Dos hombres y un destino" no sólo no se arredran nunca ante las circunstancias adversas en su escapatoria, sino que en su romántica concepción de los atracos y la ilusión de una vida llena de emociones entregan sus vidas.
Son Él y Él, Cassidy y Sundance, en un concepto desbordado de amistad y Ella. El romanticismo de unos ladrones de bancos, soñadores, enamorados, ocurrentes, es la inspiración de sus vidas. ¿Y el deseo de ambos? Ella también forma parte del romanticismo de la vida al margen de la ley.
Me ha gustado mucho el minucioso análisis grmatical de nuestro Antonio, así como el
bellísimo poema que aporta Carmensabes.

Envío un besazo para todos, pues nos volvemos a encontrar en un maravilloso foro de amigos. Disfruto mucho con nuestros coloquios.
Un abrazo fuerte.

Ar Lor dijo...

Querida Elena, he revivido todas las películas, mecido por tus palabras.
"La fiera de mi niña" es una de las películas que más me encanta y me apasiona, tiene "duende" y tú
me lo has explicado. Los hilos "alocados" que se entrecruzan en esta comedia, son una "musa", ante la que, a mí, se me cae la baba. Igual que contigo.
Fenomenal, Elena, Musa de Ítaca.

elena clásica dijo...

Vengo a disculparme, hago referencia a una película protagonizada por Cameron Díaz, Katherine Keener y John Malkovich, y no digo que la película es la surrealista, y para mí genial:"¿Cómo ser John Malkovich?". ¡Válgame¡, y ¿cómo puedo ser tan atolondrada?
Mil perdones, y miles de besos.

Ar Lor dijo...

Divino atolondramiento.