miércoles, 5 de mayo de 2010

Momentos de la vida de un fauno

Retrato de muchacha. Fotografía de Kovalev.

¿¡Mi vida!?: ¡no es un continuum! (¡No está tan sólo dividida por el día y la noche en mitades blancas y negras! Porque también durante el día vive junto a mí otro que va a la estación, que está sentado al escritorio de la oficina, que hojea libros, que se pasea por los campos, que copula, charla, escribe, piensa en mil tonterías, abanico que se desarticula con todas sus imágenes, que corre, que fuma, que escucha radio y que dice: "señor Jefe de Districto": that's me): una sucesión de instantáneas rutilantes.
¡No, ciertamente mi vida no es un continuum!: de esta suerte discurre mi vida, de esta suerte discurren mis recuerdos (como alguien que tambaleante ve aproximarse la tormenta nocturna):
Un fogonazo: se manifiesta una desnuda casucha que hace muecas en medio de los arbustos de color verdín: la noche.
Otro fogonazo: espectrales rostros blancos de pesadilla, lenguas que hacen de badajos, dedos que se convierten en dientes: la noche.
Otro fogonazo: miembros de árboles que se yerguen; aros que juegan con niños; mujeres que se acuclillan, muchachas que hacen travesuras con la blusa abierta: ¡la noche!

Momentos de la vida de un fauno
Arno Schmidt