miércoles, 12 de mayo de 2010

Viaje al centro de la tierra

Viaje al centro de la tierra. Ilustración de Édouard Riou.

La palabra "caverna" no puede expresar mi pensamiento para pintar este inmenso lugar. Pero las palabras del lenguaje humano no pueden resultar suficientes para los que se aventuran en los abismos del globo.
Por otra parte, no sabía que hecho geológico podía explicar la existencia de semejante excavación. ¿Había podido producirlo el enfriamiento del globo? Yo conocía por los relatos de algunos viajeros ciertas cavernas célebres, pero ninguna tenía tales dimensiones.
Si la gruta de Guachara en Colombia, visitada por Humboldt, no había revelado el secreto de su profundidad al sabio que hizo un reconocimiento de ella por espacio de dos mil quinientos pies, verosímilmente no se extendía mucho más allá. La inmensa caverna del Mamut en Kentucky ofrecía también proporciones gigantescas, puesto que su bóveda se elevaba a quinientos pies por encima de un lago insondable y ciertos viajeros la recorrieron durante más de diez leguas sin encontrar su fin. Pero ¿qué eran esas cavidades al lado de la que yo admiraba entonces, con su cielo de vapores, sus irradiaciones eléctricas y un vasto mar encerrado entre sus flancos? Mi imaginación se sentía impotente ante aquella inmensidad.
Contemplaba todas estas maravillas en silencio. Me faltaban las palabras para expresar mis sensaciones. Creía asistir en algún lejano planeta, Urano o Neptuno, a fenómenos de los que mi naturaleza "terrestrial" no tenía consciencia. Para sensaciones nuevas hacían falta palabras nuevas, y mi imaginación no me las proporcionaba.

Viaje al centro de la tierra
Julio Verne

2 comentarios:

Ulysses dijo...

maravillosa ilustración casi mágica de un excelente libro del genial julio Verne

Saludos

Higinio dijo...

Tienes razón, Ulysses. Las ilustraciones en blanco y negro de Riou y otros dibujantes, que acompañan a los libros de Verne, nos sumergen en la historia con la misma fuerza que el texto.
Son,como dices, mágicas.

Precioso tu blog Jaquemate.

Un abrazo