jueves, 24 de junio de 2010

La parte de atrás de nuestras damas

 Fuente:El PAÍS.COM
PLANILANDIA
Obra en favor nuestro así mismo el poder de la moda. Ya señalé que en algunos estados menos civilizados no se permite que una mujer esté parada en un lugar público sin menear la espalda de derecha a izquierda. Esta práctica ha sido universal, entre damas con alguna pretensión de buena crianza, en todos los estados bien gobernados, hasta donde alcanza el recuerdo de las figuras. Los estados consideran todos ellos una desgracia que tenga que imponerse por ley lo que debería ser, y es en toda mujer respetable, un instinto natural. La ondulación rítmica y bien armonizada, si se nos permite decirlo, de la parte de atrás de nuestras damas de rango circular la envidia e imita la esposa del vulgar equilátero, que únicamente puede conseguir un mero balanceo monótono, como el vaivén de un péndulo; y el tictac regular del equilátero es admirado e imitado en grado semejante por la esposa del isósceles progresista y con aspiraciones, en las mujeres de cuya familia ningún «movimiento trasero» de ningún género se ha convertido hasta ahora en una necesidad de la vida. Debido a ello el «movimiento trasero» está tan presente, en todas las familias que gozan de posición y consideración, como lo está el tiempo; y maridos e hijos gozan en esos hogares de inmunidad, al menos de ataques invisibles."
Planilandia
(Traducción de José Manuel Álvarez Flórez)

Edwin A. Abbott

3 comentarios:

El patio dijo...

Pues como siga así nuestra primera dama (futura reina consorte), no van a existir en ella mas ondulaciones que prominencias oseas y esquinas angulares. En una ocasión afirmó contundentemente nuestra princesa: No estoy delgada, soy delgada. Su afirmación debería haber sido: no estoy delgada, soy famélica por naturaleza. Con la belleza que tendrían esos pómulos y esas caderas revestidas de su carne y no sólo de trapos caros.

Un abrazo.

Ar Lor dijo...

Pudiera ser que tengas razón El patio, pero vistas desde detrás, las posaderas principescas, no tienen nada que envidiar a las francesas.
Y en cuanto a un aumento de las morbideces, para gustos se hicieron los colores, aunque es verdad que famélica no estaría guapa.
Los trapos caros son de Caprile y Dior, por comentarlo.

Un abrazo

Mª Angélica de Diego Dawson dijo...

Querida amiga del patio, yo estoy muy de acuerdo contigo. Y también me creo que tu mensaje lo hayas podido colar por debajo de las poco estreñidas posaderas de las dalmitas "reales"; pero ya ves que no ha colado en otras .. (y no menos principescas)