viernes, 18 de junio de 2010

Yo crecí en brazos de los dioses

 Hölderlin. Fuente de la imagen: Wikipedia

Cuando yo era niño
un dios solía salvarme
del griterío y la cólera de los hombres;
entonces jugaba , tranquilo y bueno,
con las flores del bosquecillo
y las brisas del cielo
jugaban conmigo.

Y así como regocijas
el corazón de las plantas
cuando ante ti
extienden sus dulces brazos,
así alegrabas mi corazón,
¡padre Helios!, y, como Endimión,
era tu amado,
sagrada Luna.

¡Oh vosotros todos, leales,
amigos Dioses,
si supiéseis
cómo mi alma os ha querido!

En verdad, no os llamaba entonces
con nombres, y vosotros
nunca me nombrábais, igual que los hombres se llaman
como si se conocieran.

Y no obstante os conocía mejor
que nunca he conocido a los hombres;
comprendía el silencio del Éter;
jamás comprendí las humanas palabras.

Me educó lo armonioso
de la arboleda susurrante
y fui aprendiendo a amar entre las flores.

Yo crecí en brazos de los dioses.
Poemas
(Traducción: José María Valverde)

Friedrich Hölderlin

5 comentarios:

Mª Angélica de Diego Dawson dijo...

Los hombres invocaron a sus dioses para que le comprendieran. Para los dioses esto es un dilema, porque creen a pies puntillas lo que dijo el hombre. El hombre, en cambio, necesita tener los pies sobre la tierra y al mismo tiempo respirar en nombre de la "libertad". Pero los dioses no.

Ar Lor dijo...

Hölderlin es un romántico absoluto, sus ideas no se alimentaban de este mundo.
Un saludo María Angélica

ANTONIO MARTÍN ORTIZ dijo...

Amigo Ar Lor,

Muchas gracias por tus observaciones al Asesinato de Julio César. Siempre son interesantes tus opiniones. Es de anotar la indicación que haces de que ninguno de sus asesinos le sobrevivió demasiado tiempo. Es que muchas veces los dioses ejercen su propia justicia. Efectivamente, son muchos los prodigios que se contaban sobrevenidos antes y después del Magnicidio.

Preciosa, como todas las suyas, es la poesía que nos presentas hoy de
Hölderlin. Es que no tiene desperdicio.

Recibe un cordial saludo,

Antonio

Ar Lor dijo...

Gracias, amigo Antonio.
Lo cierto es que "los platos exquisitos" que nos presentas en forma de artículos, son un placer para el "paladar".
El éxito, de ellos, está en la materia prima y en el cocinero.
Un abrazo, amigo Antonio

Mª Angélica de Diego Dawson dijo...

En este poema, los dioses han hablado.
Un abrazo Ar lor