sábado, 21 de agosto de 2010

El libro del haiku

Don Hong Oai. Paisaje.

El camino, no hay duda, es el viaje...
En el haiku, el viaje es otra cosa: expectación, observación, asimilación del "tránsito", comprensión de la vida como devenir. Viajar es sumirse en un recorrido sereno, placentero, a menudo inmóvil, del que nadie podría decir hacia dónde se orienta.

En numerosos haikus, el poeta se considera a sí mismo un vagabundo. Como Kikaku:

"El vagabundo
se remienda la blusa
mientras cae la tarde".

Al cabo de una vida, callejeo y vagabundeo se transforman lisa y llanamente en nomadismo. Así empiezan los años para Bashô. Y así terminan: "con un viejo sombrero, con las mismas sandalias". Al culminar una jornada de largo recorrido, Bashô, el maestro, el glorioso poeta, vuelve a la auténtica condición de todo caminante:

"Agotado,
buscando un lugar donde dormir",

reconoce, sin dejar de observar que en ese momento la verdadera noticia, el más grato acontecimiento, vienen del exterior:

"mientras florecen las glicinas".

El libro del haiku
Alberto Silva

5 comentarios:

El patio dijo...

Maravilloso texto... Y ahora emprendo viaje como el ánimo de asimilar, observar y siempre expectante. Mientras, sale y se pone el sol. París espera.

Abrazos a todos los Ítaca.

Gavilán dijo...

Matapozuelos, Medina del campo, Urueña, Olmedo, Segovia... esa vieja Castilla, Higinio, entre una pipa y pipa.

Ar Lor dijo...

Bon voyage, El patio

Ar Lor dijo...

Ya me han llegado algunas noticias del viaje. ¿Sigue el encanto de cuando el Quijote andaba por ahí? (creo).

Cecilia dijo...

Muy buena entrada !

http://haigahaikai.blogspot.com/

saludos