lunes, 27 de septiembre de 2010

Aparta los restos de otra espuma de sus hombros

Aphrodite kallipygos.Fuente:mlhanas
Gel

    Preparo la toalla. Me descalzo. Esa esponja       
    porosa y amarilla que compré en un mercado       
    obsceno de turistas en la isla de Hydra       
    qué dócil bajo el agua cotidiana       
    tantos meses después, en el exilio.       
    De pronto el gel recuerda -su claridad lechosa,       
    su consistencia exacta- el esperma del mito,       
    el cuerpo primitivo y trastornado de Urano,       
    un susurro de olas mar adentro       
    y una diosa que aparta       
    los restos de otra espuma de sus hombros.       
    Me punza una emoción tan anacrónica,       
    un penoso latir, hondo y absurdo,       
    por ese mar. Por ese sólo mar. Busco una dosis       
    de mares sucedáneos.       
    Cómo podría desintoxicarme.       
    Dependo de por vida       
    de una droga. De Grecia.
Antología poética
De Carpe Noctem

Aurora Luque

3 comentarios:

carmensabes dijo...

La concupiscencia y la nostalgia en amalgama perfecta.

Me encantó... umm, mucho, bravo por Aurora Luque y por tí querido Ar Lor que nos regalas lo mejor.

Ar Lor dijo...

Gracias Carmen, la verdad es que son unas divinas nalgas y en la postura que tiene la Venus Calipigia, parece:
"que aparta los restos de "otra" espuma de sus hombros", está claro, según el poema, que la diosa, está hecha de "otra espuma", de un gel especial.
Juntando el poema y la Venus Calipigia, se intuye una nueva interpretación de su postura.
El poema, no tiene desperdicio.

elena clásica dijo...

Sí, sugerente Afrodita en esta postura en la que parece querer cubrirse descubriéndose. La voz de la Luque con su eterna pasión y la trascendencia de los objetos y los fenómenos cotidianos me hará pensar en el nacimiento de la diosa cada vez que le eche gel a mi esponja... ¡ah! qué saludable teñir de resonancias míticas un gesto rápido y a veces rutinario, no dejaré de sentir la sensualidad del pase de la esponja por los hombros y la espalda...

Un gran abrazo, amigo Ar Lor.