viernes, 29 de octubre de 2010

El componedor de cuentos

Nella Marchesini. En el estudio.

Los que echaban a perder un cuento bueno o escribían uno malo lo enviaban al componedor de cuentos. Éste era un viejito calvo, de ojos vivos, que usaba unos anteojos pasados de moda, montados casi en la punta de la nariz, y estaba detrás de un mostrador bajito, lleno de polvosos libros de cuentos de todas las edades y de todos los países.
Su tienda tenía una sola puerta hacia la calle y él estaba siempre muy ocupado. De sus grandes libros sacaba inagotablemente palabras bellas y aun frases enteras, o bien cabos de aventuras o hechos prodigiosos que anotaba en un papel blanco y luego, con paciencia y cuidado, iba engarzando esos materiales en el cuento roto. Cuando terminaba la compostura se leía el cuento tan bien que parecía otro.
De esto vivía el viejecito y tenía para mantener a su mujer, a diez hijos ociosos, a un perro irlandés y a dos gatos negros.

El componedor de cuentos
Mariano Silva y Aceves

2 comentarios:

Carla Tormenta dijo...

Me encanta, original y seductor el componedor.

Higinio dijo...

A más de un escritor le gustaría disponer privadamente, y sin que nadie lo sepa, de un "componedor de cuentos" como el del microrrelato de Silva y Aceves.

Sin embargo, es más provechoso errar intentando algo, que no intentar nunca nada.

Un fuerte abrazo, amiga Carla Tormenta.