lunes, 18 de octubre de 2010

Los pechos

Sarah Goodridge. Belleza revelada. Autorretrato.

Los pechos femeninos han recibido más atención erótica por parte de los varones que ninguna otra parte del cuerpo. Enfocar una atención extrema sobre los genitales sería excesivo y hacerlo sobre otras partes de la anatomía es insuficiente. Los pechos son en cambio el perfecto término medio: una zona tabú, pero no demasiado escandalosa.
Por consiguiente los pechos han atraído una asombrosa variedad de eufemismos. A lo largo de los siglos, se les han atribuido no menos de setenta y cuatro nombres pintorescos, incluidos algunos tan exóticos como Grandes Ojos Marrones, Gatos y Gatitas, los Timbales de Cupido, Manzanas Doradas, Mae West, Lunas del Paraíso y Globos Gemelos. Términos menos floridos incluyen senos, tetas, cariños, popas, busto, tetillas, ubres, tetitas, sirenas, mamas, jarras o melones.

Un examen de la anatomía del pecho revela que la mayoría de su volumen está compuesto por tejido graso, mientras que sólo una pequeña parte es tejido glandular relacionado con la producción de leche. Su forma redondeada, creada por este tejido graso, requiere, por lo tanto, una explicación diferente que vaya más allá de la producción de leche. Aunque para un biólogo está claro que esta explicación tiene que ver con la señalización sexual, algunas mujeres se han opuesto a esta interpretación. Encuentran ofensiva la idea de que algunos aspectos del cuerpo femenino puedan haber evolucionado hasta su forma presente para atraer al macho humano. Ignorando el hecho de que la atracción física sexual estuviera implícita en su propia concepción, insisten en que la función del pecho femenino debe ser totalmente maternal y aportan su ingenio para encontrar explicaciones no sexuales a la evolución de la redondez del pecho. En este sentido han expuesto siete sugerencias:
- El tejido graso acolcha las glándulas lácteas. Esto puede ser cierto durante la lactancia, pero no explica la persistente redondez en otras épocas. Y tampoco explica por qué otras primates no necesitan esta ayuda.
- El tejido graso mantiene caliente la leche. De nuevo, esto sólo sería necesario durante la lactancia.
- La redondez del pecho lo hace más cómodo para alimentar al bebé. Esto sencillamente no es así. Sólo hay que pensar en el diseño del biberón.
- La redondez actúa como una señal visual que comunica al macho que la propietaria de unos grandes pechos será una buena madre lactante. De nuevo, esto tampoco es cierto. Las mujeres de pechos pequeños pueden dar de mamar más fácilmente que las de grandes bustos.
- El tejido graso actúa como una forma valiosa de almacenamiento de grasa cuando escasea la comida. Sí, es cierto, pero, ¿por qué concentrar este almacenamiento en el torso, donde, unos grandes pechos prominentes hacen más difícil la carrera? El cuerpo femenino tiene una generosa capa de grasa sobre la mayor parte de su superficie y esta amplia extensión de su almacenamiento es el modo más eficaz de asegurarse contra los riesgos de hambruna temporal. Además, la grasa del pecho sólo representa el 4 por ciento del total de la grasa corporal femenina y es la menos variable cuando se trata de perder peso.
- El tejido graso compensa la ausencia de un abrigo de piel materna al que se pueda agarrar el bebé cuando mama. Esto no es verdad. Como saben todas las madres, el bebé humano tiende a agarrarse al pecho y, desde luego, un hemisferio suave y grande de carne no ayuda mucho a hacer más accesible el pezón.
- La forma hemisférica del pecho es, según un autor, "no funcional hasta el punto de ser disfuncional". Cuando se ve que todas las demás explicaciones maternales son erróneas, ésta es la última trinchera de los que se niegan a aceptar que la forma del pecho femenino es sexual.

Traducción de Miguel Hernández Sola y Virginia Villalón

La mujer desnuda
Desmond Morris

2 comentarios:

El patio dijo...

Sin duda, tal disertación sobre el pecho femenino culmina de manera magistral la tendencia monotemática del día de ayer.

A partir de ahora daré a mis pechos el protagonismo que sin duda merecen.

Saludos.

Higinio dijo...

Reconozco que ignoraba que "la forma del pecho femenino es sexual".

Ese nuevo conocimiento adquirido no afecta para nada mi opinión sobre la mujer:

La mujer es la maravilla del Universo.

Un fuerte abrazo, amiga El Patio.