viernes, 1 de octubre de 2010

TORTUGAS Y CRONOPIOS

Julio Cortázar, en París, en 1969. Foto de Pierre Boulat.

Ahora pasa que las tortugas son grandes admiradoras de la velocidad, como es natural.
Las esperanzas lo saben, y no se preocupan.
Las famas lo saben, y se burlan.
Los cronopios lo saben, y cada vez que se encuentran una tortuga, sacan la caja de tizas de colores y sobre la redonda pizarra de la tortuga dibujan una golondrina.

Historias de cronopios y de famas
Julio Cortázar