sábado, 6 de noviembre de 2010

Posibilidades

Wislawa Szymborska, 2009. Foto de Mariusz Kubik.

Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del río.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente a amar a la humanidad.
Prefiero tener en la mano hilo y aguja.
Prefiero el color verde.
Prefiero no afirmar que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Con los médicos prefiero hablar de otra cosa.
Prefiero las viejas ilustraciones.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas a lo ridículo de no escribirlos.
En el amor prefiero los aniversarios que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas que no me prometen nada.
Prefiero la bondad del sabio a la del demasiado crédulo.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado a muchas otras que tampoco he dicho.
Prefiero el cero solo al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo de los insectos al tiempo de las estrellas.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad de que todo tiene una razón de ser.

Traducción de Gerardo Beltrán

Gente en el puente, 1986
Wislawa Szymborska

3 comentarios:

carmensabes dijo...

Oh, qué fuerza la de esta mujer, me encanta.

Francesc Cornadó dijo...

Puestos a preferir, prefiero la buena comida sencilla, servida bajo el roble del rio.
Magnífico poema.
Esta polaca, premio Nobel y de nombre impronunciable es un primor.

Salud

Francesc Cornadó

Higinio dijo...

Todos los años hay tantos grandes escritores esperando el Premio Nobel de Literatura que cuando se lo otorgaron en 1996 a Wislawa Szymborska pensé que, otra vez, la Academia sueca se había equivocado.

Pero,¡el equivocado era yo!

Un fuerte abrazo, amigos Carmensabes y Francesc Cornadó.