viernes, 14 de enero de 2011

Celebración del silencio

Eduardo Galeano, en su casa de Montevideo. Foto de Ricardo Ceppi. El País.

El cantor Braulio López, que es la mitad del dúo Los Olimareños, llegó a Barcelona, llegó al exilio. Traía rota una mano.
Braulio había estado preso, en la cárcel de Villa Devoto, por andar con tres libros: una biografía de José Artigas, unos poemas de Antonio Machado y El principito, de Saint-Exupéry. Cuando ya estaban por liberarlo, un guardián había entrado en su celda y había preguntado:
-¿Vos sos el guitarrero?
Y le había pisado la mano izquierda con la bota.
Le ofrecí una entrevista. Esa historia podía interesar a la revista Triunfo. Pero Braulio se rascó la cabeza, pensó un rato y dijo:
-No.
Y me replicó:
-Esto de la mano se va componer, tarde o temprano. Y entonces yo voy a volver a tocar y a cantar. ¿Entendés? Yo no quiero desconfiar de los aplausos.

El libro de los abrazos
Eduardo Galeano