miércoles, 19 de enero de 2011

Memorias interiores

Osaulenko V. N. Bodegón

Nosotros no sabemos casi nada de lo que hicimos o de lo que fuimos. Esta es una experiencia que puede intentar cualquiera, pasados los cincuenta años: tomad al azar una carta recibida hace treinta años, de una madre, de una novia, de un amigo: está llena de alusiones a personas y a hechos de los que ya no sabemos nada.

Memorias interiores
François Mauriac

5 comentarios:

El patio dijo...

Cierto, yo tengo tres cartas de una supuesta compañera de estudios que al leerlas puede deducirse perfectamente que recibía mis contestaciones, y no recuerdo ni su nombre ni su cara ni sé de dónde salió. Inquietante.

A veces, cuando vuelvo a toparme con esas cartas, me asalta la curiosidad de si ella sabrá quién soy yo y conservará igualmente mis cartas.

Abrazos, amigo Higinio.
Por cierto, hace tiempo que estoy en preguntar y luego no lo hago ¿qué fue de Ar Lor?, ahora que estamos en memorias de interiores...

SUREANDO dijo...

He hecho el ejercicio y me ha provocado una sensación desconocida, estremecedora, es como una vuelta de tuerca, un retorno a una época vivida hace muchísimos años, pero donde casi no me reconozco, es como si me estuviera viendo desde la altura como cuando dicen que se desprende el alma y vemos a un cuerpo al cual no reconocemos como propio.
Mejor dejar esos escritos guardados para cuando se acerque el final y hagamos el balance.
Beatriz

Ar Lor dijo...

Me ha hecho mucha ilusión El patio, que preguntes por mí a Higinio (que es mi hermano gemelo y me informa a diario). Hecho de menos algunos blogs amigos y espero pronto volver a ellos. Aviso, quién avisa no es traidor, que estoy en un curso de Internet para tímidos, dónde te desnaturalizan. En el ítem desvergüenza tengo un 5 y en el ítem deslenguado un 8, por lo demás espero seguir siendo el mísmo Ar Lor de siempre.
Un verdadero abrazo

El patio dijo...

Pues feliz y deslenguado retorno, que en este país empieza a sobrar lo políticamente correcto.
Abrazos.

Higinio dijo...

Guardo en un cajón cartas recibidas en mi adolescencia.Cartas de mi primera novia escritas desde su lugar de veraneo. No me atrevo a releerlas.Saber que están ahí las cartas es beneficioso, su lectura... lo ignoro.
No conservo las que yo escribí ¡qué suerte!

Un fuerte abrazo, amigas El patio y Beatriz.