lunes, 3 de enero de 2011

Retornos del cometa Halley

El cometa Halley, foto tomada el 8 de marzo de 1986. Fuente: NASA.

Tú me arrastras, me llevas,
me suspende tu cauda rutilante.
Yo soy tu cola, tu incendiado núcleo.
Tú ya eras yo cuando te apareciste,
como yo tú, llegados
desde los más remotos infinitos.
Te descubrí una noche insomne de mi infancia,
y urdido en tu tendida cabellera,
ascendimos del mar de mi bahía,
solos ya en uno, desapareciendo
en los ciegos espacios insondables,
de incasdescentes niños,
muchachas y paisajes de altas temperaturas,
durante tantos siglos.
Pero ahora, de pronto, de nuevo nos anuncian.
Estupefactos telescopios hablan
de nuestra aparición por una sola noche,
cometa peregrino de mi vida,
invisible errabundo
a través de los signos y cifras estelares.

Nota de María Asunción Mateo:
La aparición en 1910 del cometa Halley en España, trajo consigo un anuncio de desastres en la tierra que nunca llegaron a cumplirse, afortunadamente. El pequeño Alberti, con sus ocho años presenciará esta aparición, que no podrá olvidar jamás a través de su vida. Desde entonces, el poeta se ha sentido su "cauda", su "incendiario núcleo" y ha establecido con él líricas comparaciones centradas en la activa vida que, a velocidad casi fulminante, lo ha llevado desde una parte del mundo a otra ("cometa peregrino de mi vida") (verso 18).

Los hijos del drago y otros poemas (1986)
Rafael Alberti