miércoles, 23 de febrero de 2011

El libro de los condenados

Cristina Vergano. Lahila, 2008.

Lluvia de cruces cuya caída fue observada en 1583. "Cualquier cosa puede llegar desde allá arriba...".

Soles rojos, soles amarillos, soles verdes, todo es posible sobre nuestras cabezas.

Super Tamerlanes y Ricardos Corazón de León celestes. Cruzados de Venus y de Júpiter, hordas y ejércitos cruzando el firmamento terrestre.

Mundos en hordas y seres alados. No me sentiré sorprendido si termináramos por descubrir en nuestro cielo ángeles, o animales-máquinas, galeones de los viajeros celestes.

Pero, para la mayor parte de mis datos, pienso en super-objetos que atraviesan el cielo sin manifestar más interés por la Tierra que el que los pasajeros de un transatlántico manifiestan por las profundidades oceánicas.

El libro de los condenados
Charles Fort