jueves, 3 de marzo de 2011

Felicidad perfecta

Katherine Mansfield. Fuente: Biblioteca Nacional de Nueva Zelanda.

Aunque Bertha Young tenía treinta años, todavía experimentaba momentos como este en los que quería correr en vez de andar, subir y bajar la acera dando unos pasos de baile, hacer rodar un aro, lanzar algo al aire y cogerlo después, o estarse quieta y reirse de... nada, sencillamente nada.

Felicidad perfecta
Katherine Mansfield