martes, 29 de marzo de 2011

Por qué escribo

Alberto Manguel en Saint-Malo, Bretaña, Francia. Fotografiado por Mathieu Bourgois, 2005.

Porque no sé bailar el tango, tocar un instrumento musical como la celesta o el glockenspiel, resolver problemas de matemáticas superiores, correr una maratón en Nueva York, trazar las órbitas de los planetas, escalar montañas, jugar al fútbol, jugar al rugby, excavar ruinas arqueológicas en Guatemala, descifrar códigos secretos, rezar como un monje tibetano, cruzar el Atlántico en solitario, hacer carpintería, construir una cabaña en Algonquin Park, conducir un avión a reacción, hacer surf, jugar a complejos videojuegos, resolver crucigramas, jugar al ajedrez, hacer costura, traducir del árabe y del griego, realizar la ceremonia del té, descuartizar un cerdo, ser corredor de bolsa en Hong Kong, plantar orquídeas, cosechar cebada, hacer la danza del vientre, patinar, conversar en el lenguaje de los sordomudos, recitar el Corán de memoria, actuar en un teatro, volar en un dirigible, ser cinematógrafo y hacer una película, en blanco y negro, absolutamente realista de Alicia en el País de las Maravillas, hacerme pasar por un banquero respetable y estafar a miles de personas, deleitarme con un plato de tripas á la mode de Caën, hacer vino, ser médico y viajar a un lugar devastado por la guerra y tratar con gente que ha perdido un brazo, una pierna, una casa, un hijo, organizar una misión diplomática para resolver el problema del Medio Oriente, salvar náufragos, dedicar treinta años al estudio de la paleografía sánscrita, restaurar cuadros venecianos, ser orfebre, dar saltos mortales con o sin red, silbar, decir por qué escribo.

Por qué escribo
Alberto Manguel

5 comentarios:

Baal dijo...

¿Entonces, por qué no te dedicas a escribir?

Higinio dijo...

Manguel escribe, escribe mucho (afortunadamente para sus lectores), y escribe bien.

Gran parte de sus obras nos hablan de libros, bibliotecas y de la manera de leer desde los tiempos antiguos hasta nuestros días.

Un fuerte abrazo, amigo Baal.

Francesc Cornadó dijo...

Hombre, Manguel, tampoco hay que ser tan reduccionista, yo por ejemplo, sé descuartizar un cerdo, sé resolver algún cálculo, sé hacer costura y entre puntada y puntada, escribo. Luego me doy cuenta que lo escrito es bastante horroroso y me dedico otra vez a descuartizar al cerdo o a preparar un bacalao al pil-pil, por cierto me sale bastante bien, lo del bacalao, no lo del cerdo.
Salud.
Francesc Cornadó

Pere Salinas dijo...

Decía Pessoa en su Libro del desasosiego:
"Cuando escribo, me visito solemnemente."

Higinio dijo...

Si uno decide tener un único libro de cabecera y escoge el "Libro del desasosiego" de Pessoa, no se equivocará. Es un filón literario.

Un fuerte abrazo, amigo Pere.