sábado, 9 de abril de 2011

Diario íntimo

Jules Renard, dibujado por Soledad Calés.

1889
28 de agosto
Es desesperante leer, leer y no guardar nada. Porque no conservamos nada. A pesar de nuestros esfuerzos, todo huye y deja sólo fragmentos frágiles como las guedejas de humo que marcan el paso de un tren.

1898
1 de abril
El niño dice, mirando el mapa: "Qué lindo debe de ser ese país: está todo verde.
"En París no se puede trabajar." "En el campo no se puede trabajar." Reemplazar esas fórmulas por: "Se puede trabajar en todas partes."

1899
17 de octubre
De todo lo que escribimos la posteridad se quedará, a los sumo, con una página que me gustaría elegirla yo mismo.

Traducción de Emma P. Zappettini

Diario íntimo
Jules Renard

4 comentarios:

Rómulo Vela (Mole) dijo...

Un diario que suena de verdad interesante, :0)

Mariàngela Vilallonga dijo...

Ah, la fugacidad de la memoria, monstruo contra el que luchamos con más intensidad, cuantos más años pasan! Diario bien dicho el de Jules Renard.

Higinio dijo...

El "Diario" de Renard está lleno de impresiones chispeantes y certeras sobre cualquier cosa: "Allá arriba una alondra se posa sobre un rayo de sol". "Los burgueses son los otros".
Sin olvidar que lo más importante para Renard era... la literatura.

Un fuerte abrazo, amigo Rómulo.

Higinio dijo...

Confiemos en que la diosa Mnemósine sea benévola con nosotros.
Y dices bien es un "monstruo" contra el que luchamos, tratando de no olvidar recuerdos muy queridos.

Un fuerte abrazo, amiga Mariàngela.