viernes, 8 de abril de 2011

Especies de espacios

Georges Perec, fotografiado por Christine Lipinska.

del movimiento

Vivimos en alguna parte: en un país, en una ciudad de aquel país, en un barrio de aquella ciudad, en una calle de aquel barrio, en un inmueble de aquella calle, en un apartamento de aquel inmueble.

Hace tiempo que tendríamos que haber cogido la costumbre de desplazarnos libremente, sin que nos costara. Pero no lo hemos hecho: nos hemos quedado donde estábamos; las cosas se han quedado como estaban. No nos hemos preguntado por qué aquello estaba allí y no en otro sitio, por qué esto era así y no de otro modo. Enseguida ha sido demasiado tarde evidentemente, ya hemos adquirido unas costumbres. Empezamos a creer que estamos bien donde estamos. Después de todo se estaba tan bien aquí como enfrente.

Nos cuesta mucho cambiar, aunque sólo fuera cambiar los muebles de sitio. Mudarse supone toda una historia. Nos quedamos en el mismo barrio, y si cambiamos lo lamentamos.

Tienen que ocurrir cosas extremadamente graves para que consintamos en movernos: guerras, hambre, epidemias. Es difícil aclimatarse. Los que han llegado unos días antes nos miran por encima del hombro. Nos quedamos en nuestro rincón con los de nuestro rincón; evocamos con nostalgia nuestro pueblecito, nuestro río, el gran campo de mostaza que se descubría al dejar la carretera nacional.

Traducción de Jesús Camarero

Especies de espacios
Georges Perec