martes, 21 de junio de 2011

El goce de viajar

Don Hong Oai. Paisaje de montaña.

DE ANDAR POR AHÍ Y VER COSAS

Me atrevo a sugerir que hay otra manera de viajar, viajar para no ver nada ni a nadie, sino las ardillas y las ratas almizcleras y los picamaderos y los árboles y las nubes. Una amiga mía, una dama norteamericana, me contó cómo fue con algunos amigos chinos a una colina de las cercanías de Hangchow, con el fin de no ver nada. Era una mañana brumosa, y al subir la colina la niebla se hacía cada vez más densa. Se oía el suave golpeteo de las gotas de humedad en la hierba. No se veía nada más que la niebla. La dama norteamericana estaba desalentada. "Pero tiene que seguir con nosotros; hay una vista maravillosa allí en lo alto", insistieron sus amigos chinos. Siguió subiendo, y al cabo de un rato vio a la distancia una peña muy fea, envuelta en nubes, que había sido anunciada como una gran vista. "¿Qué es eso?", preguntó. "Es el Loto Invertido", respondieron sus amigos. Algo mortificada, se disponía a emprender el descenso. "Pero hay una vista aún más maravillosa desde la cima", le dijeron. Tenía ya casi empapado el vestido, pero había renunciado a la lucha y siguió el ascenso. Por fin llegaron a la cumbre. Les rodeaba por todas partes un conjunto de nieblas y brumas, apenas visible en el horizonte el contorno de lejanas montañas: "Pero si aquí no hay nada que ver", protestó mi amiga. "Precisamente; subimos para no ver nada", le respondieron sus amigos chinos.

Traducción de Román A. Jiménez

La importancia de vivir
Lin Yutang

2 comentarios:

Isabel Romana dijo...

Para no ver nada también se puede bajar... Es cosa de la mentalidad refinada de los chinos el subir a lo alto de una montaña. Seguramente no es lo mismo "no ver nada" desde una cumbre que desde una cloaca. Saludos cordiales.

Higinio dijo...

Estoy de acuerdo. Y me atrevo a sugerir que el mismo pensamiento que expresas en tu comentario lo vivió la dama norteamericana.

Un fuerte abrazo, amiga Isabel.