domingo, 5 de junio de 2011

Pensamientos

Giacomo Leopardi, retratado por Domenico Morelli.

XXXVI

Suelen creer los jóvenes, de una manera bastante común, que son más interesantes fingiéndose melancólicos. Y acaso, cuando es fingida, la melancolía puede agradar durante un breve espacio de tiempo, especialmente a las mujeres. Pero si es verdadera, de ella huye todo el mundo y, a la larga, no es agradable, no es digna de provecho en las relaciones entre los hombres, sino la alegría. Porque, finalmente, contra lo que piensan los jóvenes, el mundo, y no se equivoca, no ama el llorar, sino el reir.

Traducción de Antonio Colinas

Pensamientos
Giacomo Leopardi

5 comentarios:

Viking dijo...

Paso, melancolía no.
Saludos

Francesc Cornadó dijo...

Estuvo muchas horas apoyado en el antepecho de su ventana mirando a su amada, la del otro lado de la calle, y después, sufrió usted de melancolía.
Las calles de Recanati no son suficientemente estrechas.
Usted, señor Leopardi, es un romántico.
Salud
Francesc Cornadó

Higinio dijo...

Totalmente de acuerdo.Debemos escapar de la melancolía de la misma manera que evitamos el veneno. Sin embargo, si por descuido caemos presos de su influjo el remedio más antiguo es viajar.

Un fuerte abrazo,amiga Viking.

Higinio dijo...

Leopardi es un romántico empedernido. La luna y el infinito y un anhelo de libertad llenan sus días. Y si el Museo Guggenheim ha puesto a Bilbao en el mapa, Leopardi lo ha hecho con Recanati.

Un fuerte abrazo, amigo Francesc Cornadó.

Francesc Cornadó dijo...

Amigo Higinio, tengo un grupo de amigos en Recanati, son muy aficionados a la música y tenemos, cuando voy, largas tertulias, algunas de estas las he puesto en mi blog. Más de una vez he estado en la que fue la casa de Leopardi, he visitado su extensísima biblioteca, siempre me he preguntado ¿Es posible que se leyera todos aquellos libros? Se dice que los leyó pero a mi no me salen las cuentas, pues el número de volúmenes es tal que leyendo muy deprisa y empezando a leer a los cuatro años me sale que debería haber vivido más de 94 años y esto no fue así. Además, Leopardi pasaba largas horas asomado a la ventana para intentar contemplar a su amada que vivía al otro lado de la calle, además escribía y aprendía idiomas valiéndose sólo del diccionario, además viajaba, además pensaba en el infinito y suspiraba, además fue un militatnte de la lengua, además... La verdad es que los hay de privilegiados.
Salud
Francesc Cornadó