domingo, 24 de julio de 2011

Manera sencillísima de destruir una ciudad

Paolo Ameli. Amalfi, Italia

Se espera, escondido en el pasto, a que una gran nube de la especie cúmulo se sitúe sobre la ciudad aborrecida. Se dispara entonces la flecha petrificadora, la nube se convierte en mármol, y el resto no merece comentario.

La vuelta al día en ochenta mundos
Julio Cortázar