viernes, 5 de agosto de 2011

Siete ciudades

Ilustración de Scott McKowen.

Pero hay un pequeño número de ciudades a las que las extrañas o magníficas sonoridades de su nombre hacen entrar, de buenas a primeras, en la imaginación literaria. Tú, que palideces ante el nombre de Vancouver, es el primer verso y el título de un poema de Marcel Thiry, y ese apóstrofe se dirige a mí con muy imperiosa fuerza: yo, que palidezco aún ante los nombres de Tombuctú, Tule, Ulán Bator, Vladivostok, Maracaibo, Zanzíbar, y algunas otras de las que sin duda Valparaíso es el corifeo. Vayan a saber por qué, quisiéramos largarnos allí con una mujer.

Traducción de Manuel Serrat Crespo

Siete ciudades
Olivier Rolin