lunes, 26 de marzo de 2012

Juegos de la edad tardía

Rezo Kaishauri. Idilio.

Sacó una hoja en limpio y, tras escribir y subrayar Restos de la obra perdida de Augusto Faroni, comenzó a idear los argumentos y los títulos, así como los fragmentos que hasta hoy se habían salvado de la quema.
La primera novela, titulada Vidas salvajes, contaba la historia de Marcos, joven intelectual que, perseguido por la justicia por razones políticas, se embarca para Alaska, donde se hace trampero. Allí vive en una cabaña de troncos, comiendo renos y salmón. Todos los años baja a un poblado con una ristra de pieles y compra café, sal, azúcar, municiones y whisky. Viste una piel de oso; es alto, serio, huraño. Nadie conoce su verdadero nombre y le llaman Acero. Descubierto por la policía, una noche de luna llena escapa en su trineo perseguido de cerca por una manada de lobos. Alcanza la costa y se embarca de polizón hacia el Amazonas. Vive en la selva. Un día le pica una serpiente coral y convalece en la choza de una familia de salvajes. Los salvajes le llaman Mainú, que en su lengua quiere decir "el que nunca sonríe". Conoce un día a una mujer de extraordinaria belleza, a quien salva la vida de un único balazo cuando una anaconda se disponía a engullirla. La mujer se llama Vicky y es hija de un americano multimillonario, rey del automóvil. Había venido en viaje de placer y el avión se había estrellado en plena selva, sobreviviendo sólo ella. Se enamoran. Se hacen una casa en un árbol. Noches de amor. Pero la policía encuentra el rastro y han de huir en una canoa río abajo, acosados por los caimanes. Salen a mar abierto y un mes navegan a la deriva, hasta que llegan a un islote desierto. En una cueva pasan el invierno, comiendo peces y frutas silvestres. Los recoge un barco con rumbo a Nueva York. Alegría del padre americano. Marcos, que se ha cambiado el nombre en Luck Turner, es nombrado director de una fábrica de automóviles. Uno de los modelos es bautizado Vickytur, y lleva por enseña un corazón. Pero de nuevo irrumpe la policía. Hay un tiroteo y una persecución automovilística. Marcos huye y alcanza el islote. Allí vive solo, triste, mirando siempre el horizonte. Un día aparece una lancha. Es Vicky que, renunciando a la civilización, ha decidido reunirse con Luck. Corriendo uno hacia otro por la playa, abrazándose finalmente, con la rugiente tempestad al fondo, concluye el relato.

Juegos de la edad tardía
Luis Landero