domingo, 18 de marzo de 2012

La realidad de la ficción

Fernando Botero. El escritor.

Escribir es un acto solitario, un ejercicio en el que uno pone en juego lo más escondido de sí mismo, lo mejor y lo peor que tiene, lo más heroico y también a veces, dolorosamente, lo más vergonzoso. Pero ese acto solitario, ese placer o ese dolor que tiene lugar en una habitación cerrada en la que nadie puede acompañarnos se convierte luego, misteriosamente en el vínculo más estrecho que nos alía a los desconocidos. Escribiendo uno encuentra a sus semejantes, que pueden vivir al mismo tiempo que él y también no haber nacido, que pueden estar en la misma ciudad y también en un país a donde uno no irá nunca. Escribir, lo digo parafraseando a Eliot, es hablar en público con palabras privadas. A Jorge Guillén le gustaba contar el modo en que Luis Aragón empezó una conferencia en una sala donde estaba su amante, Elsa Triolet. Dijo Aragón: "Señoras, señores, amor mío...".

La realidad de la ficción (1993)
Antonio Muñoz Molina