miércoles, 4 de abril de 2012

Escritor

N. C. Wyeth. Ilustración para el Scribner's Magazine.

Admitamos una cobardía: no conozco otra labor ni otro placer que el de leer y escribir, y sin embargo, no sé con certeza lo que es un escritor. Sé que escribir un libro, es decir, intentar ordenar sombras, regular vaguedades o edificar con sueños, es una tarea atroz y maravillosa al mismo tiempo. Sé que hay un instante en ese camino en el que el autor siente que todo aquello que ha escrito y escribirá en el futuro es inútil y absurdo, carroña para los buitres del tiempo; siente que a nadie le importan sus palabras, que de nada vale dejarse los ojos temerarios y la vida en ese estúpido empeño. Sé también que de ese abismo me salva la lectura de otros autores, la confirmación de su belleza y la fe (del todo gratuita) de que quizá mis libros tengan algún lector en el mundo destinado a sus páginas.
Sigo sin saber lo que es un escritor, pero después de esta breve divagación me atrevo a proponer una fórmula: Escritor es el hombre que ha comprendido que un libro, no siendo mucho, es algo infinitamente más valioso que su propia vida.

Enciclopedia personal
Bruno Mesa