lunes, 4 de junio de 2012

Cartas a un joven poeta

Rilke en Moscú, retratado por Leonid Pasternak en 1928.

París, 17 de febrero de 1903

Pregunta usted si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí. Antes se lo ha preguntado a otros. Los envía a revistas. Los compara con otros poemas, y le preocupa que ciertas redacciones rechacen sus trabajos. Pues bien, ya que me autoriza a aconsejarle, le ruego que deje de hacer todas esas cosas. Usted mira hacia fuera, y eso es algo que de ningún modo debe hacer ahora. Nadie puede aconsejarle y ayudarle, nadie. Sólo hay un medio . Entre en sí mismo. Investigue el motivo que lo impulsa a escribir; compruebe si extiende sus raíces hasta el rincón más hondo de su corazón, y dígase sinceramente a sí mismo si moriría en caso de que le estuviera vedado escribir. Sobre todo eso: pregúntese, en la hora más serena de la noche: "¿Tengo que escribir?". Escarbe en su interior hasta encontrar una respuesta profunda. Y si ésta es afirmativa, si puede usted replicar a esa grave pregunta con un fuerte y sencillo "Sí", no dude en plantearse su vida en razón de esa necesidad, porque en ese caso su vida habrá de ser, hasta en su hora más indiferente y nimia, manifestación y testimonio de esa necesidad.

Traducción de Joan Parra

Cartas a un joven poeta
Rainer Maria Rilke