miércoles, 26 de septiembre de 2012

Los libros cambian la faz del mundo

Juan Medina. Los otros.

Son pocos los libros cuyo papel se recicla y se convierte en pasta; una vez entregados, viven en algún lugar, abandonados a su suerte. Por un instante son nuevos, pero al siguiente ya son viejos; apenas existe diferencia entre un libro cuya edad se mide en tres instantes y otro de setenta años. Cada libro cambia la faz del mundo, nos ofrece su savia en blanco y negro. Ya sea sobre la apicultura, ya sobre San Pablo, cada uno se nos presenta con una pretensión casi insoportable, aunque se declare sin pretensiones. La pretensión de ser sin pretensiones es más difícil de soportar que la amenazadora seriedad del profeta. Los libros sin pretensiones no existen.
(1960)
Traducción de Adán Kovacsics

Más allá de la literatura
Heinrich Böll