sábado, 20 de octubre de 2012

Memorias de una vaca

Lowell Herrero. Vaca entre girasoles.

"Hace un año que llegamos aquí"- pensé un día al notar que el sol volvía a picar con fuerza. Me sorprendió reparar en ello. ¿Un año? ¿Y en qué se me había ido aquel año? Ni lo supe entonces, ni lo sé ahora. Como dice el refrán: 
Vaca dichosa no tiene historia.
Eso es lo que me pasa con la temporada que viví en pleno monte, que fui feliz y me ha quedado en la memoria como una nube. Me acuerdo, eso sí, de que la mayor parte del tiempo la pasábamos andando, yendo de un lado para otro.
¿Por qué no atravesamos ese gran bosque? -decía una de nosotras, y al momento siguiente ya nos habíamos puesto de camino, ya trotábamos. Claro que no trotábamos con la elegancia de los caballos, pero sí mejor que cualquier otra vaca del mundo. Y en ese trotar, en ese vivir como vagabundas, residía el secreto de nuestra felicidad.

Traducción de Aránzazu Sabán

Memorias de una vaca
Bernardo Atxaga