martes, 27 de noviembre de 2012

Historia de los animales

Edouard Manet. El cuervo, 1875.

Libro II
48. A orillas del Nilo habitan los cuervos egipcios, que parecen mendigos que piden algún don de los marineros. Si se les da, dejan de mendigar; pero si no obtienen lo que buscan, alzan todos a la vez el vuelo, se detienen sobre los palos de la nave, picotean los cabos y hasta destrozan las amarras. En Libia, cuando los hombres, temerosos de la sed, van en busca de agua y llenan tinajas que suben hasta los techos de las casas para que el aire impida que el agua se corrompa, los cuervos se acercan para tomar agua y hunden sus picos profundamente en las vasijas; si el nivel del agua está bajo y no la alcanzan con el pico, llevan piedras en el pico y en las garras y las tiran dentro de las tinajas de barro. Con tan astuto artificio, los cuervos logran tomar agua, porque la Naturaleza les ha proporcionado un saber misterioso por el que conocen que dos cuerpos no ocupan el mismo lugar.

Traducción de María Otero

Historia de los animales
Claudio Eliano (170-235)