miércoles, 6 de febrero de 2013

En un ejemplar de las Geórgicas

Julio Cobo. Libros con paños, trasparencias.

Los libros. Su cálida
tierna, serena piel. Amorosa
compañía. Dispuestos siempre
a repartir el sol
de sus aguas. Tan dóciles,
tan callados, tan leales.
Tan luminosos en su
blanca y vegetal y cerrada
melancolía. Armados
como ningunos otros compañeros
del alma. Tan musicales
en el fluvial y transbordante
ardor de cada día.

Traducción de José Luis Puerto

Oficio de paciencia
Eugénio de Andrade