martes, 21 de mayo de 2013

Cortar el nudo gordiano

Jean-Simon Berthélemy. Alejandro corta el nudo gordiano.

Leemos en la prensa: "Los problemas de Europa pueden estar formando un nudo gordiano pero sin ningún Alejandro a la vista". Cortar el nudo gordiano es resolver un problema complicado mediante una acción directa, como hizo Alejandro Magno en el episodio que nos cuenta Flavio Arriano, escritor griego del siglo II d.C., en su Anábasis, donde narra la vida y hazañas de este rey macedonio.
Gordio fue acogido como primer rey de Frigia (Asia Menor) cuando entró en la capital del reino en una carreta tirada por bueyes. Un oráculo había aconsejado a los ciudadanos que aceptaran como rey al primer hombre que llegara a la ciudad con esa clase de vehículo. Lo primero que Gordio hizo fue atar el yugo de la carreta con las riendas haciendo un nudo muy complicado. Sus puntas quedaban escondidas en el interior formando un nudo ciego en el que no se podía hallar el cabo de la cuerda. Según el oráculo, quien fuese capaz de desatarlo conseguiría el imperio de Asia. Cuando Alejandro el Grande pasó por Frigia, en el año 333 a.C., le mostraron el famoso nudo gordiano (la leyenda era mítica pero el nudo existía realmente). Alejandro, al no conseguir deshacer el nudo, para que se cumpliese en él el oráculo que prometía el imperio de Asia, sacó la espada y lo cortó diciendo: "Tanto monta cortar como desatar". Era una manera de deshacerlo por la brava. Este famoso nudo pasó a ser imagen de otros vínculos como el del matrimonio, la muerte... Y el gesto de Alejandro sirvió de metáfora de todo lo que interesa resolver tajantemente, sin contemplaciones, cortando, como decimos, por lo sano. No cabe duda de que hay casos en los que lo mejor es cortar el nudo. Lo malo del procedimiento es que, si se abusa de él, al fin nos quedamos sin cuerda. Como ha dicho Norberto Bobbio, "para deshacer nudos, hace falta inteligencia; para cortarlos, basta una espada".

Estar al loro (2005)
José Luis García Remiro