domingo, 7 de julio de 2013

Vaticinios y profecías

John Collier. Sacerdotisa de Delfos, 1891.

De todos los oráculos antiguos, el más famoso fue sin duda el de Delfos. Según la leyenda, su descubrimiento se debió a la casualidad de que en cierta ocasión un pastor observara que, al acercarse sus ovejas a cierta hendidura de la montaña de la que emanaban unos vapores, comenzaban a agitarse y a moverse frenéticamente. El pastor se aproximó con curiosidad a la grieta a ver que producía tal efecto en su rebaño y, nada más respirar las emanaciones, tuvo un delirio casi furioso que le hizo pronunciar palabras misteriosas. Propagado el fenómeno, pronto se alzó en el lugar un templo a Apolo y se instituyó a continuación el ritual a cuyo frente se situó la figura de una sacerdotisa, llamada pitia o pitonisa. Esta sacerdotisa, sentada sobre un trípode de oro que tapaba la hendidura de donde emanaba el vapor divino, profería como respuesta a la pregunta que los devotos presentaban al dios, poseída por el delirio, unas palabras que interpretaban la voluntad o el parecer de Apolo. Los augurios así dictados eran de tal ambigüedad que nunca pudieron ser desmentidos ni reputados falsos, pues admitían prácticamente cualquier interpretación. Se cuentan, por ejemplo, dos anécdotas significativas. Cuando Creso se decidió a atacar al  rey persa Ciro, consultó el oráculo, que le contestó: "Tú arruinarás un imperio", por lo que Creso marchó lleno de optimismo a su encuentro con Ciro, que le venció, lo que lógicamente provocó la ruina de un imperio, el de Creso. En otra ocasión, fue Alejandro Magno quien se acercó a Delfos a consultar el oráculo, pero coincidió su visita con una de las temporadas en que la pitonisa no emitía augurios. Sin arredrarse por ello, Alejandro arrancó a la sacerdotisa de la celda donde descansaba y la llevó literalmente en volandas al templo. Llegados allí, la pitonisa desfallecida exclamó: "Hijo, eres irresistible", lo que Alejandro tomó por la respuesta del oráculo y marchó veloz a conquistar "irresistiblemente" imperios, sin escuchar el verdadero augurio.

El libro de los hechos insólitos (2004)
Gregorio Doval