lunes, 30 de septiembre de 2013

Los hijos de los días

Eduardo Galeano. Los hijos de los días.

Enero 
10
Distancias

Tosiendo marchaba el coche.
Y a los tumbos, apilados dentro del coche, viajaban unos músicos. Ellos iban a alegrar una reunión de campesinos, pero ya llevaban un largo rato perdidos en los hirvientes caminos de Santiago del Estero.
Los despistados no tenían a quién preguntar. Nadie había, nadie quedaba, en aquellos desiertos que habían sido bosques.
Y de pronto apareció, en una nube de polvo, una niña en bicicleta.
-¿Cuánto falta?- preguntaron.
Y ella dijo:
-Falta menos.
Y en el polvo se fue.

Enero
11
El placer de ir

En 1887 nació, en Salta, el hombre que fue Salta: Juan Carlos Dávalos, fundador de una dinastía de músicos y poetas.
Según dicen los decires, él fue el primer tripulante de un Ford T, el Ford a bigote, en aquellas comarcas del norte argentino.
Por los caminos venía su Ford T, roncando y humeando.
Lento, venía. Las tortugas se sentaban a esperarlo.
Algún vecino se acercó. Preocupado saludó, comentó:
-Pero Don Dávalos... A este paso, no va a llegar nunca.
Y él aclaró:
-Yo no viajo por llegar. Viajo por ir.

Los hijos de los días (2012)
Eduardo Galeano