lunes, 4 de noviembre de 2013

Antología de Spoon River

Edgar Lee Masters. Imagen tomada de la Wikipedia.

TOM MERRITT

Al principio sospechaba algo...
Ella estaba demasiado tranquila y distraída.
Y un día oí cerrarse la puerta de atrás
cuando yo entraba por delante, y le vi escabullirse campo a través
junto al ahumadero, y correr
campo a través.
Decidí matarle en cuanto le viera.
Pero aquel día, cuando pasaba cerca de Fourth Bridge,
sin un palo ni una piedra en la mano,
de pronto le vi apostado,
con los conejos colgados, muerto de miedo,
y todo lo que pude decir fue "¡No! ¡No! ¡No!",
mientras él me apuntaba y me disparaba al corazón.

LA SEÑORA DE MERRITT

Silenciosa ante el jurado,
no contesté palabra cuando el juez me preguntó
si tenía algo que decir contra la sentencia:
sólo moví la cabeza.
¿Qué podía decirle a gente que pensaba
que una mujer de treinta y cinco tenía la culpa
de que su amante de diecinueve matara a su marido?
Y eso de que ella le había dicho una y otra vez:
"Vete, Elmer, vete lejos,
te he enloquecido el cerebro dándote mi cuerpo :
vas a hacer algo terrible".
Y, tal como temía, mató a mi marido;
¡pero yo no tuve nada que ver con ello, lo digo ante Dios!
¡Silenciosa por treinta años en la cárcel!
Y las rejas de hierro de Joliet
vibraron cuando los grises y silenciosos funcionarios
me sacaron en un ataúd.

Traducción de Jesús López Pacheco y Fabio L. Lázaro

Antología de Spoon River
Edgar Lee Masters