lunes, 24 de febrero de 2014

Seda

Wen Shen. Longevidad.

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Para evitar los daños de las epidemias que cada vez más a menudo sufrían los viveros europeos, Hervé Joncour se lanzaba a comprar los huevos de gusano de seda más allá del Mediterráneo, en Siria y en Egipto. En esto consistía la parte más exquisitamente aventurada de su trabajo. Cada año, a principios de enero, partía. Atravesaba mil seiscientas millas de mar y ochocientos kilómetros de tierra. Seleccionaba los huevos, discutía el precio, los compraba. Después, retornaba, atravesaba ochocientos kilómetros de tierra y mil seiscientas millas de mar y volvía a Lavilledieu, generalmente el primer domingo de abril, generalmente a tiempo para la misa mayor.
Trabajaba todavía dos semanas más para preparar los huevos y venderlos.
Durante el resto del año, descansaba.

Traducción de Xavier González Rovira y Carlos Gumpert

Seda
Alessandro Baricco

2 comentarios:

carmensabes dijo...

Delicioso el libro Seda, gracias por traerlo.

Higinio dijo...

Muchas gracias por tu amable comentario. Como bien dices, el libro es delicioso. Se lee de un tirón. Pero que nadie piense que es fácil escribirlo.

Un fuerte abrazo, amiga Carmensabes.