sábado, 15 de marzo de 2014

La importancia de la arquitectura

Alain de Botton. La arquitectura de la felicidad.
7.
No solo la capacidad de las casas bellas para garantizar la felicidad plantea dudas, también se les reprocha su incapacidad para mejorar el carácter de los que moran en ellas.
Parece razonable suponer que la gente posee algunas de las cualidades de los edificios que les atraen o esperar que si son sensibles al encanto de una granja antigua con paredes de mampostería unida con cemento ligero, si pueden apreciar el efecto de la luz de las velas sobre unos azulejos decorados a mano y se dejan seducir por bibliotecas con estantes atestados hasta el techo de libros que desprenden un aroma dulce y polvoriento, y si les satisface tumbarse en el suelo para examinar el borde anudado de una intrincada alfombra turcomana, algo sabrán de la paciencia y de la estabilidad, la ternura y la dulzura, la inteligencia y el cosmopolitismo, el escepticismo y la confianza. Esperamos que esos entusiasmos se comprometan a impregnar su vida con los valores encarnados en los objetos que aprecian.
Pero cualesquiera que sean las afinidades teóricas entre lo bello y lo bueno, es innegable que, en la práctica, granjas y albergues, mansiones y apartamentos a la orilla del río han albergado a innumerables tiranos y asesinos, sádicos y esnobs, a personas con una escalofriante indiferencia hacia la disyunción entre las cualidades de lo que les rodea y las de su vida.
La pintura religiosa de la Edad Media intenta recordarnos la tristeza y el pecado, pretende que nos alejemos de la arrogancia y los pasatiempos mundanos para hacernos decorosamente humildes ante los misterios y las privaciones de la vida, pero puede que cuelgue de la pared de un cuarto de estar sin rechistar mientras los criados sirven algo para picar y los matones planean su siguiente jugada.
La arquitectura puede contener mensajes morales , pero carece de poder para imponerlos. Ofrece sugerencias en vez de dictar leyes. En lugar de ordenárnoslo, nos invita a emular su espíritu, y no puede evitar que se abuse de ella.
Deberíamos ser lo suficientemente comprensivos para no culpar a los edificios de nuestro fracaso a la hora de seguir los consejos que ellos solo pueden insinuarnos sutilmente.

Traducción de Mercedes Cebrián

La arquitectura de la felicidad
Alain de Botton