miércoles, 11 de febrero de 2015

Intermedio

Ray Bradbury. Crónicas marcianas.

FEBRERO DE 2003
Intermedio

Trajeron cinco mil metros cúbicos de madera de pino de Oregón para construir la décima ciudad, y veinticinco mil metros de abeto de California y levantaron a mertillazos un pueblo limpio y claro, a orillas de los canales de piedra. En las noches de los domingos se iluminaban los vidrios rojos, azules y verdes de las iglesias, y desde la calle se oían los himnos numerados. "Cantaremos ahora el 79." "Cantaremos ahora el 94." Y en ciertas casas se oía el duro repiqueteo de una máquina de escribir: el novelista estaba trabajando; o no se oía ningún ruido: el ex vagabundo estaba trabajando. Parecía a veces que un enorme terremoto hubiera arrancado de raíz una ciudad de Iowa, y en un abrir y cerrar de ojos un ciclón fabuloso se hubiera llevado a Marte toda la ciudad, y la hubiera puesto allí sin una sacudida.

Traducción de Francisco Abelenda

Crónicas marcianas (1950)
Ray Bradbury