jueves, 30 de abril de 2015

Retorno a la Patagonia

Rockwell Kent. Tierra del Fuego, Patagonia.

Desde que Magallanes la descubriera en 1520, la Patagonia fue conocida como una región de espesas nieblas y huracanes en los confines del mundo habitado. La palabra "Patagonia", como Mandalay o Tombuctú, se instaló en la imaginación occidental como metáfora del Final, el punto más allá del cual nadie podía ir.Paul Theroux y yo fuimos a la Patagonia por muy diferentes razones. Pues si bien es cierto que somos viajeros, la verdad es que somos viajeros literarios. Cualquier referencia o analogía literaria consigue excitarnos tanto como un animal o planta raros; y así coincidimos en algunos de los casos en los que la Patagonia conmovió nuestra imaginación literaria.A ambos nos fascinan también los desterrados. Aunque el resto del mundo reventase mañana, aún encontraríamos en la Patagonia un asombroso mosaico de las nacionalidades del globo, todas las cuales han ido a para a esas "cimas finales del exilio" por la sola razón aparente de que estaban allí.En la Patagonia, en un día cualquiera, el viajero puede encontrar a un galés, a un terrateniente inglés, a un hippy de Haight-Ashbury, a un nacionalista montenegrino, a un afrikáner, a un misionero persa de la religión Bahai o al archidiácono de Buenos Aires en gira de bautismos anglicanos.

Traducción de Jacobo Muchnik

Retorno a la Patagonia
Bruce Chatwin, Paul Theroux