lunes, 18 de mayo de 2015

Ciudad conquistada

Pablo Gallo. Demasiada calma en la ciudad.

Hay ciudades que son como una tregua que nos concede el tiempo. Un paréntesis, a hurtadillas de los relojes habituales, en donde sólo existe el horario de trenes. Pero cuando además la ciudad significa rescatar los fragmentos de postales luminosas, inaugurar lugares al nombrarlos, desbrozar las estratagemas de la arquitectura, despeinar los abanicos de las fuentes, abatir los tapices de los parques, desclavar los cuchillos de los muros, destrenzar las líneas de autobuses, convidarse en cada escaparate, averiguar los escondrijos del lagarto entre el verdín, reconocer un rostro detrás de algún visillo y, a través de avenidas, perseguir unos pasos presurosos, entonces no es que sea la ciudad: es que eres tú. Porque me ayudas a descifrarla como si fuera el mapa de un tesoro, a interpretarla como una música, a celebrarla como una fiesta, a marcarla entre mis experiencias como un grabado, como un tatuaje. Por eso regresar es recordarte, es sentirte en un nombre de ciudad y sus sorpresas.

Apuntes de ciudades (1990)
Ana Rossetti