jueves, 28 de mayo de 2015

Del trabajo diario y la inspiración

Carlos Schwabv. Silencio interior, 1908.

El arrebato no es el hermano de la inspiración: hemos roto este parentesco adúltero. El súbito nerviosismo y debilidad de algunas jóvenes promesas son suficiente testimonio contra este odioso prejuicio.
Una alimentación sustancial, pero regular, es la única cosa necesaria para escritores fecundos. La inspiración es decididamente hermana del trabajo diario. Estos dos contrarios no se excluyen más que todos los contrario que constituyen la naturaleza. La inspiración sucede, como el hambre, como la digestión, como el sueño. Hay sin duda en el espíritu una especie de mecánico celeste, del que no es necesario avergonzarse, que consigue sacar el partido más glorioso, como hacen los médicos de la mecánica del cuerpo. Si se quiere vivir en una contemplación obstinada de las obras futuras, el trabajo diario ofrecerá la inspiración; como una escritura legible sirve para aclarar el pensamiento, y como el pensamiento calmado y potente sirve para escribir de manera legible; porque el tiempo de las malas escrituras ha pasado.

Traducción de Alfonso Salazar

Consejos a los jóvenes escritores
Charles Baudelaire (1821-1867)