martes, 2 de junio de 2015

El tonto

Mario López, retratado por Antonio Povedano.

Pasaba hoy el tonto del pueblo por tu calle, manando odio purísimo contra las demás gentes «listas» que lo reían. Pasaba el tonto puro sobre ellas elevado.
Es inefable, casi angélico, el tonto de tu pueblo... Se ríe y a sus cincuenta años aún juega entre los niños. Su pelo ya blanquea y a quienes le hacen daño suele decirles «tontos».
Acaso sufre mucho. Tal vez no sufre... o sólo cuando lo desesperan y alguna trampa le hacen. El tabaco lo tiene en gran estima. Se llama Pepe y fuma demasiado este tonto.
Ahora pasa las noches bastante obsesionado con el diario problema de sus ocupaciones. Sueña en alto e increpa duramente a quienes, con fingida buena fe, le proponen cambiarle los zapatos. Mas él se olvida pronto de sus penas y es feliz con un simple papel de cigarrillo.
Suele, por temporadas, frecuentar una calle o un lugar, siempre el mismo, de la plaza más céntrica. Su biografía es sencilla: Tonto oficial del pueblo. Niño toda su vida. No le hizo daño a nadie... (Nació aquí, por supuesto, y nos enorgullece. Dios parece contento de verlo entre nosotros).

Nostalgiario andaluz (1979)
Mario López