viernes, 3 de julio de 2015

Aforismos

Georg Christoph Lichtenberg, retratado por Angelo Boog.

El cuerno de Amaltea
1765-1772

Un soldado viejo y muy débil pidió una vez a César permiso para matarse, y César le respondió: «¿Cómo, todavía estás vivo?».

Cuando el rey Jorge II de Inglaterra preguntó al consejero secreto  y presidente de su tribunal supremo, en el curso de un banquete. «¿A qué se debe, señor presidente, que yo pierda todos mis procesos ante el tribunal supremo de apelación?», la breve y heroica respuesta fue: «A que Su Majetad nunca tiene razón».

Essais historiques sur les principaux ridicules des différentes nations. En ellos se lee: En Italia se ven por todas partes santos y reliquias. Los tesoros de las iglesias están repletos de ellas. Las más extrañas de estas reliquias son dos botellas en las que se conservan, por un lado, un rayo de la estrella que guió a los tres Reyes Magos, y, por el otro, el sonido de las campanas de Jerusalén.

A un hombre le dijeron que el alma era un punto, y él replicó que por qué no un punto y coma, ya que así tendría una cola.

Traducción de Juan del Solar

Aforismos
Georg Christoph Lichtenberg