jueves, 15 de octubre de 2015

Con la punta del sable

Wang Kewei. Guerrero.

NOSOTROS, sobre nuestros caballos, nada sabemos
    de siembras. Pero toda la tierra laborable
    que se puede recorrer por encima de la hierba,
    al trote,

          La hemos recorrido.

Nosotros no nos dignamos edificar murallas ni
    templos, pero todas las ciudades que pueden
    ser quemadas, con sus mujeres y sus templos,

         Las hemos quemado.

Nosotros honramos preciosamente a nuestras mujeres,
    todas ellas de muy alto rango. Pero a las otras,
    a las que se puede derribar, abrir las piernas
    y poseer,

        Las hemos poseído.

Nuestro sello es una punta de lanza; nuestro traje
    de fiesta, una coraza donde cristaliza el rocío:
    nuestra seda está tejida con crines. La otra,
    más suave, que se puede vender,

       La hemos vendido.

Sin fronteras, a veces sin nombre, nosotros no reinamos:
     marchamos. Pero todo lo que se corta y se raja,
     lo que se clava y lo que se divide...

Todo lo que se puede hacer, en fin, con la punta
     del sable,

      Nosotros lo hemos hecho.

Versión de Leopoldo Azancot

Estelas
Victor Segalen (1878-1919)